La idea federal

La idea federal és la idea democràtica per conviure en la diversitat. El federalisme ens ofereix una oportunitat per retrobar-nos políticament i socialment, des de la plena autonomia de tots els subjectes, des del reconeixement de totes les identitats i compartint i establint aliances per aconseguir objectius comuns.


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Opinió

"Las redes de España"

Carme Valls- Llobet



El discurso de muchos políticos ha quedado reducido a la defensa de unos determinados intereses económicos y a veces a unos determinados intereses identitarios, que pretenden definir a la ciudadanía más por el lugar de su nacimiento que por su voluntad de adscripción, excluyendo sistemáticamente a parte de la población que dicen querer representar. En realidad el discurso político se reduce muchas veces a una soberanía de la exclusión, que justifica los derechos que son adquiridos por los antecedentes históricos, por el poder económico y sus propiedades, por la antigüedad en la pertenencia a los partidos o por la cooptación a determinados clanes. Al reducir el discurso de la polis a unos intereses de grupo, se pierde la posibilidad de análisis, o se confunden las causas por las consecuencias.

Se habla de que la única motivación del ser humano es el consumismo desenfrenado porque "consumo, luego existo", pero no se tiene en cuenta que todavía existe el ejercicio de la libertad individual como no-dominación, que está permitiendo el ejercicio de las voluntades políticas individuales, en formas de participación en organizaciones no gubernamentales, voluntariado, asociaciones vecinales, y movimientos cívico-políticos y redes de ciudadanía organizada por profesiones, por afinidades en conseguir objetivos o para defender derechos específicos de ciudadanía.

De esta forma mientras algunos políticos piensan que sólo existe la España que vive de insultar al Gobierno desde el marco parlamentario, otra España vive y bulle en la realidad. Existen redes de profesionales de la salud, redes de sindicalistas, redes de asociaciones de discapacitados, de feministas, de ecologistas, de jugadores y aficionados a determinados deportes o aficiones. Una gran cantidad de redes se cruzan y entrecruzan en todo el territorio español, y se entrecruzan también con otras redes que realizan sus actividades en toda Europa. Los diversos grupos de ciudadanos y ciudadanas organizados, saben dar la mano a las personas afines y saben compartir objetivos comunes.

Espontáneamente y sin necesidad de muchas asesorías jurídicas se han organizado ya de forma federal. Si federar es compartir, y federalismo quiere decir mantener objetivos comunes manteniendo la capacidad y el derecho de decisión de las partes, la mayoría de las organizaciones ciudadanas que quieren ver respetados sus intereses como parte de una organización, y quiere aprovecharse de las ventajas de compartir objetivos, precisamente para que una parte no se aproveche de la otra, se han organizado federalmente. Por eso podemos observar la existencia de federaciones deportivas, de profesionales de la salud, de colegios profesionales, de sindicalistas, de grupos culturales y de afectados y afectadas por diversas enfermedades, de personas que padecen discapacidad. La mayoría de estas organizaciones han nacido de forma plural, y respetan la diversidad de sus miembros, y su organización no es radial con un centro y una periferia, sino que se organiza en malla o en red y abarca en muchos casos prácticamente todos los territorios de España.

Frente a los discursos políticos encorsetados que se reducen a consignas, que pretenden hacernos ver la realidad sólo en blanco y negro, las redes federales en España la llenan de matices, de riqueza, de diversidad y de esperanza. Por mucho que algunos de los políticos que creen estar arriba pretendan enfrentar a la ciudadanía de una Comunidad o de un territorio con la otra, la realidad cotidiana los desmiente, aunque su soberbia enturbie su mirada y sus oídos. A diario nos escribimos y nos reunimos, Carmes, Idoias, Joserras, Pepes, Josep Lluïsos, Gorkas, Manuelas y Esperanzas, sin que el ruido que meten los separadores nos haga sentir excluidas y excluidos. Hacemos ejercicios de respeto a las diferencias, y además nos gusta conocerlas, disfrutarlas y aprender de ellas. Esta ciudadanía asociada está iniciando la construcción de forma incipiente del discurso de la polis. Actualmente sólo son retales de discurso que a modo de una colcha de "patchwork" se han de ir uniendo y organizando, pero que constituyen el naciente discurso de la polis, esta vez sí pensado y trabajado desde la misma ciudadanía en libertad.

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